El tratamiento con exosomas consiste en inyecciones de vesículas microscópicas derivadas de células madre, que son ricas en proteínas, lípidos y ácidos nucleicos. Estas vesículas actúan como mensajeros celulares, mejorando la firmeza, elasticidad y regeneración de la piel.
Al ser inyectados, los exosomas promueven la producción de colágeno y aceleran la reparación de tejidos, resultando en una apariencia más rejuvenecida y saludable.
CONOCE LOS
Preguntas
Los exosomas son adecuados para todo tipo de piel.
Además, se ha comprobado que incrementan notablemente la cantidad de fibroblastos, colágeno y elastina, elementos fundamentales para mantener una piel saludable, bien cuidada y rejuvenecida.
Se recomienda un tratamiento de 2 a 4 sesiones, con intervalos de 2 a 4 semanas entre cada una, seguido de un tratamiento de mantenimiento de una o dos veces al año, según las necesidades del paciente.
Los tratamientos con exosomas están revolucionando la medicina estética. Estas vesículas transportan proteínas, lípidos y material genético, promoviendo la producción de colágeno y elastina, que son esenciales para mantener la firmeza y elasticidad de la piel. Además, influyen en las células al reparar tejidos, mejorando la textura y el tono de la piel de manera profunda.
Los exosomas se han revelado como una poderosa herramienta en la medicina estética, proporcionando múltiples beneficios. Ayudan a disminuir la aparición de arrugas y líneas finas, mejorando al mismo tiempo el tono y la textura de la piel. Además, los exosomas son efectivos para reducir la inflamación y estimular la producción de colágeno y elastina, promoviendo así una piel más firme y elástica.
Después de realizado el tratamiento, puede aparecer enrojecimiento de la piel e inflamación que durará aproximadamente de 2-4 horas, ambos son esperados después de realizar el facial. Para lograr un efecto más visible esperar de 2- 3 días.
Como cualquier tratamiento médico, las terapias con exosomas pueden presentar efectos secundarios, aunque por lo general son leves cuando se realizan bajo supervisión profesional. Los problemas más comunes incluyen una ligera irritación o enrojecimiento en el sitio de la inyección o aplicación.
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